Las Azores cierran los fondos europeos con 622 inmuebles construidos o rehabilitados para vivienda
El archipiélago da por ejecutado su Plan de Recuperación y Resiliencia con 918 millones invertidos, 221 más de lo previsto; el capítulo de familias, vivienda e inclusión absorbió 95,4 millones.
El mayor programa inversor que han conocido las Azores en décadas se cierra con un legado tangible para el mercado residencial: 622 inmuebles construidos o rehabilitados con destino a vivienda. Es una de las cifras del balance final del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) que el Gobierno regional presentó este lunes, último día del plazo de ejecución material, y que la agencia Lusa recogía a través del secretario regional de Finanzas, Duarte Freitas.
Según ese balance, el archipiélago cumplió los 39 hitos y metas comprometidos y movilizó 918 millones de euros, 221 más de lo programado al arranque del plan. De ellos, 725 millones correspondieron a la gestión directa de la región; el resto llegó por convocatorias nacionales a las que concurrieron empresas y entidades azorianas, que captaron 193 millones frente a los 117 previstos.
La vivienda, en el centro del capítulo social
La partida de familias, vivienda e inclusión social sumó 95,4 millones de euros. Además de las 622 actuaciones sobre inmuebles —el Açoriano Oriental detallaba días atrás 142 construcciones nuevas y 480 rehabilitaciones—, el plan financió lotes urbanizados y fórmulas de vivienda con opción de compra pensadas para jóvenes y familias que pueden pagar una renta mensual pero no reunir la entrada de una hipoteca. En el terreno social, el programa Novos Idosos alcanzó a 540 usuarios mayores.
Qué significaría esa cifra en el resto de la Macaronesia
Para calibrar la escala conviene ponerla en relación con la población: las Azores rondan los 240.000 habitantes, de modo que esas 622 viviendas suponen, en números redondos, unas 2,6 por cada mil residentes. Un esfuerzo proporcional equivaldría a unas 650 viviendas en Madeira, a unas 1.350 en Cabo Verde y a cerca de 5.700 en Canarias — una referencia que ayuda a situar el debate en el archipiélago canario, donde el parque público construido en los últimos años queda muy por debajo de esa proporción. La comparación es orientativa: ni los costes de construcción ni el punto de partida del parque público son iguales en los cuatro archipiélagos, pero da una idea del tamaño relativo de lo ejecutado en las islas portuguesas.
Para un mercado tan pequeño como el azoriano, la inyección no es menor: la nueva oferta pública llega tras años de subidas de precios en las islas, con Ponta Delgada marcando máximos históricos, y con la promoción privada avanzando despacio. El propio Ejecutivo presenta la ejecución como la prueba de que los fondos europeos se convirtieron en obra concreta; el déficit habitacional del archipiélago, con todo, sigue lejos de cerrarse, y ahí seguirá la vara de medir de los próximos años.
Movilidad y energía, el grueso del plan
Fuera del ámbito residencial, el mayor bloque inversor fue el de movilidad, energía y territorio, con 233 millones, seguido de empresas y competitividad con 150,3. Agricultura y economía del mar (90,6 millones), salud (65,8), educación (59,3) y administración pública (30,6) completaron el reparto. Entre las medidas de efecto más inmediato, Freitas destacó el autoconsumo: el programa Solenerge instaló fotovoltaica en 4.583 hogares y 716 empresas, un alivio directo en la factura eléctrica de las familias.
Con el plazo material vencido, empieza ahora la fase menos vistosa: justificar cada euro ante Bruselas y seguir el rendimiento de lo construido. En vivienda, el verdadero examen será si esos 622 inmuebles y los lotes con opción de compra se notan en unos precios que, de momento, solo han conocido una dirección.



