Ley vacacional en Canarias: 15% menos viviendas y ocupación del 95,5%
Siete meses después de la entrada en vigor de la ley canaria de viviendas vacacionales, el alquiler turístico de las islas ha encogido. Canarias cuenta hoy con 39.678 viviendas vacacionales, 6.957 menos que antes de la norma, un 15% menos. Y la demanda no afloja: según el ISTAC, el instituto de estadística del Gobierno de Canarias, el 95,5% de las viviendas disponibles recibió reservas en julio de 2026.
Qué pide la nueva ley
La ley entró en vigor en diciembre de 2025. Una vivienda vacacional es una casa o un piso que se alquila por días a turistas. La norma fija un tope: en cada municipio solo el 10% de las viviendas puede dedicarse a ese uso, y hasta el 20% en El Hierro, La Gomera y La Palma. Las casas de nueva construcción no podrán alquilarse a turistas hasta cumplir diez años. Hay además exigencias técnicas: superficie mínima, eficiencia energética, seguro y registro obligatorio. Quienes ya operaban disponen de cinco años para adaptarse o consolidar su actividad ante el ayuntamiento.
Menos oferta, la misma demanda
La caída de los registros tiene una explicación sencilla. Parte de los propietarios ha dejado la actividad y otros no cumplían los requisitos. Pero el turista sigue llegando. Es lo que ocurre en un hotel cuando cierra el de al lado: la ocupación sube aunque no haya más visitantes. De ahí el 95,5% de julio, que en la práctica significa lleno.
Qué cambia para cada uno
Para el propietario que alquila a turistas, la ley trae más papeleo, pero también menos competencia. Quien esté en regla puede esperar más reservas y precios más firmes. Quien no lo esté debe decidir pronto: adaptarse, pasar a la larga duración o vender.
Para quien busca alquiler de larga duración, la noticia es moderadamente buena. Cerca de 7.000 viviendas han salido del circuito turístico, aunque no todas vuelven al mercado residencial. El efecto se notará barrio a barrio, sobre todo en Tenerife, que concentra cuatro de cada diez viviendas vacacionales.
Para el vecino, menos maletas en el portal y más estabilidad en la escalera, si los ayuntamientos hacen las inspecciones que la ley les encomienda.
Qué cabe esperar
Lo previsible es que la cifra siga bajando poco a poco mientras la ocupación se mantiene alta. Conviene vigilar cómo aplica cada ayuntamiento el tope del 10% y si el alquiler de larga duración se abarata en las zonas más turísticas. Al propietario le conviene revisar su situación antes de que venza el plazo; al inquilino, comparar precios donde más ha bajado la oferta turística.



