La fragmentación de la tierra frena la venta de vivienda rural en Santo Antão
En Santo Antão, la isla más agrícola y montañosa de Cabo Verde, el mercado inmobiliario funciona con una lógica muy distinta a la de las islas turísticas del este del archipiélago. Aquí el suelo está tradicionalmente vinculado al cultivo —café, caña de azúcar, frutales en los valles de Ribeira Grande y Paúl— y buena parte de las parcelas llevan generaciones repartiéndose entre herederos sin que exista siempre un título de propiedad registrado, según reconocen notarías y agencias locales.
Interés creciente, oferta escasa
En los últimos años ha aumentado el interés de compradores extranjeros, sobre todo europeos, por casas tradicionales en pueblos como Ribeira Grande, Paúl o los alrededores de Porto Novo, atraídos por el paisaje de senderismo y un ritmo de vida alejado del turismo masivo. Según agencias inmobiliarias que operan en la isla, una casa de piedra tradicional con terreno agrícola puede rondar entre los 2 y 6 millones de CVE (entre 18.000 y 54.000 euros aproximadamente), precios sensiblemente más bajos que en Sal o Mindelo, pero las operaciones se demoran meses o incluso años por la falta de documentación clara sobre la titularidad.
El obstáculo estructural: la herencia sin repartir
Fuentes del sector inmobiliario señalan que buena parte de las propiedades rurales de Santo Antão están en régimen de copropiedad indivisa entre herederos, muchos de ellos emigrados y sin contacto regular con la isla, lo que obliga a procesos de localización y consentimiento que pueden bloquear indefinidamente una venta. Este problema, común en varias zonas rurales de Cabo Verde, se agrava aquí por el peso histórico de la emigración hacia Estados Unidos y Europa desde mediados del siglo pasado.
Emigración y despoblación de los valles altos
Mientras el interés comprador crece en la costa y en los núcleos de Porto Novo y Ribeira Grande, los valles agrícolas del interior —como partes de Cova de Paúl— siguen perdiendo población joven, que emigra a Praia, Mindelo o al extranjero en busca de empleo fuera del sector primario. Esto deja un número creciente de viviendas familiares vacías o infrautilizadas, algunas de las cuales terminan alquilándose de forma informal a turistas de senderismo a través de plataformas digitales, según datos del INE de Cabo Verde sobre el sector.
Una reforma catastral pendiente
Las autoridades municipales de Santo Antão han reconocido públicamente la necesidad de avanzar en un registro catastral más completo que agilice las transacciones y reduzca la litigiosidad entre herederos, en línea con un proceso que el Gobierno central ha impulsado a nivel nacional. Fuentes del sector inmobiliario confían en que esta modernización, si se completa, permita destrabar un mercado con potencial turístico y agrícola, pero que hoy sigue lastrado por la inseguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra.



