Viernes 28 de agosto de 2026 Macaronesia

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El crecimiento urbanístico de Sal choca con sus límites de agua desalinizada y energía

Euroinmobiliaria® · · 2 min de lectura

El crecimiento urbanístico de Sal choca con sus límites de agua desalinizada y energía
Foto: Cayambe / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Una isla sin agua dulce propia

La desalinización cubre la inmensa mayoría del consumo de agua potable de la isla.

Un recurso que condiciona cada nueva promoción

El sobrecoste de infraestructura hídrica y eléctrica ronda los 700.000 CVE por vivienda.

La energía, un cuello de botella paralelo

Los picos de consumo en temporada alta ponen a prueba la capacidad de la red.

Un límite físico al modelo de crecimiento

Sin ampliar desalinización y generación eléctrica, el ritmo actual no podría sostenerse.

Décadas de dependencia total del mar

Sal carece de cursos de agua permanentes y de acuíferos suficientes para abastecer a su población, por lo que depende del agua de mar desalinizada desde hace décadas, mucho antes de que el turismo transformara la isla. Aquella infraestructura, pensada originalmente para una población mucho más reducida, se ha visto sometida a ampliaciones sucesivas a medida que crecían los hoteles y las urbanizaciones turísticas. Técnicos del sector reconocen que cada nueva fase de expansión turística exige, casi automáticamente, una nueva ampliación de la capacidad desalinizadora. Esta dependencia estructural convierte al agua en el verdadero límite físico del crecimiento de la isla.

Promotores que asumen el sobrecoste como parte del negocio

Los promotores que operan en Sal han integrado el sobrecoste de infraestructura hídrica y eléctrica como una partida más dentro de sus cálculos de viabilidad, trasladándolo finalmente al precio final de la vivienda. Algunos proyectos de mayor tamaño negocian directamente con las empresas desalinizadoras la ampliación de capacidad a cambio de compromisos de compra a largo plazo. Esta fórmula permite financiar nuevas plantas sin depender exclusivamente de inversión pública, aunque encarece el producto final para el comprador. Pequeños promotores locales, sin capacidad de negociación similar, reconocen que compiten en desventaja frente a las grandes cadenas hoteleras internacionales.

La red eléctrica, sometida a picos cada vez mayores

Los meses de mayor ocupación turística coinciden con el uso intensivo de aire acondicionado en hoteles y viviendas, generando picos de demanda eléctrica que la red de la isla gestiona con márgenes cada vez más estrechos. La empresa eléctrica nacional ha anunciado planes de refuerzo de la generación en Sal, aunque su ejecución avanza más despacio que el propio ritmo de construcción de nuevas plazas turísticas. Cortes puntuales de suministro en los momentos de mayor demanda ya se han registrado en alguna ocasión reciente. El sector hotelero presiona para que estas inversiones se aceleren antes de que se autoricen nuevos proyectos de gran tamaño.

Un límite que empieza a condicionar el planeamiento

Autoridades municipales de Sal han empezado a vincular la aprobación de nuevas licencias urbanísticas a la disponibilidad efectiva de agua y energía, en lugar de tramitarlas de forma automática como hasta ahora. Esta condición, todavía informal, marca un cambio de enfoque respecto al modelo de crecimiento sin restricciones que ha caracterizado a la isla en las últimas décadas. Algunos inversores extranjeros han manifestado su preocupación por la incertidumbre que esto introduce en sus planes de expansión. Para los técnicos municipales, sin embargo, resulta preferible frenar a tiempo que enfrentarse a un colapso de los servicios básicos en plena temporada alta.