El trasiego de cruceros desde Órzola convierte cada vez más casas de Caleta de Sebo en alojamiento turístico
Cada mañana, desde el muelle de Órzola, en el norte de Lanzarote, varias navieras zarpan hacia Caleta de Sebo cargadas de visitantes que cruzan El Río, el estrecho brazo de mar que separa ambas islas, en apenas veinte minutos. La bahía donde atracan los barcos se convierte así, cada día, en la puerta de entrada de un turismo de jornada que multiplica la población real de La Graciosa y que, según fuentes del sector inmobiliario, empieza a dejar huella también en el mercado de la vivienda.
Del paseo en bicicleta a la noche en la isla
La mayoría de quienes desembarcan regresan a Lanzarote en el último barco de la tarde, pero una parte creciente opta por quedarse a dormir para recorrer con calma Playa de las Conchas o Pedro Barba al día siguiente. Esa demanda de pernoctación ha impulsado que cada vez más propietarios de Caleta de Sebo saquen sus viviendas a plataformas de alquiler turístico, atraídos por una rentabilidad que supera con facilidad la del alquiler residencial de larga duración.
Una oferta que compite con el vecino
El resultado, señalan los portales inmobiliarios, es que buena parte del escaso caserío disponible para alquiler ya no se ofrece a residentes ni a temporeros del sector servicios, sino a turistas que solo necesitan la vivienda unas noches al año. En una isla donde el parque total apenas alcanza unas pocas centenas de inmuebles, cada casa que pasa a uso turístico reduce de forma directa las opciones de quien busca instalarse todo el año.
Para el tejido comercial de Caleta de Sebo, el turismo de día y el alquiler vacacional que genera son, a la vez, el principal motor económico y una presión añadida sobre una vivienda que ya era escasa antes de que el primer barco atracara en la bahía.



