Bangaeira renace sobre la lava: la reconstrucción devuelve viviendas a Chã das Caldeiras
El regreso a la caldera
La población de Chã das Caldeiras ronda hoy cifras similares a las anteriores a la erupción.
Casas nuevas sobre lava reciente
Una vivienda básica de reconstrucción cuesta unos 1.800.000 CVE.
El coste de reconstruir en terreno volcánico
El material debe subir en camión desde el puerto, encareciendo la obra un 20-30%.
Entre la ayuda pública y la autoconstrucción
Buena parte de las viviendas recientes se levantan sin proyecto técnico ni título regularizado.
La erupción que vació la caldera
La erupción del Pico do Fogo de finales de 2014 y comienzos de 2015 cubrió de lava buena parte de Chã das Caldeiras y obligó a evacuar a la práctica totalidad de sus habitantes hacia São Filipe y otras localidades de la isla. Muchas familias pasaron varios años en alojamientos provisionales, a la espera de que se autorizara el regreso a la caldera. El vínculo con la tierra, la vid y el propio paisaje volcánico pesó más que el riesgo a la hora de decidir volver. Para buena parte de los vecinos, Chã das Caldeiras nunca dejó de ser su única referencia de hogar.
Apoyo de la cooperación internacional
Parte de la reconstrucción se ha financiado con ayuda de organismos de cooperación portugueses y luxemburgueses, además de aportaciones puntuales de la diáspora de Fogo en Estados Unidos. Estos fondos han servido sobre todo para dotar de infraestructuras básicas a las nuevas casas, como depósitos de agua y placas solares. Aun así, los propios vecinos reconocen que la mayor parte del esfuerzo de reconstrucción recae en el ahorro familiar y en la ayuda mutua entre parientes. Las autoridades municipales de São Filipe insisten en que la cooperación exterior seguirá siendo necesaria durante años.
Vivir de nuevo bajo la sombra del volcán
Quienes han regresado explican su decisión por la ligazón con el cultivo de la vid y por la ausencia de alternativas económicas comparables fuera de la caldera. El propio paisaje volcánico, hoy convertido en atractivo turístico, ofrece además una fuente complementaria de ingresos a través de guías locales y alojamiento rural. No faltan quienes reconocen dormir con inquietud en las noches de mayor actividad sísmica registrada por el observatorio de la isla. Con todo, la vida cotidiana en Chã das Caldeiras ha recuperado buena parte de su ritmo anterior a la erupción.
Un futuro condicionado por el riesgo volcánico
Las autoridades cabo-verdianas mantienen abierto el debate sobre si limitar o no la nueva edificación en determinadas zonas de la caldera consideradas de mayor peligrosidad. Especialistas en vulcanología insisten en que cualquier futura erupción podría repetir un patrón similar al de 2014, con escaso margen de aviso. Frente a esta incertidumbre, no existe todavía un seguro específico contra riesgo volcánico accesible para las familias de Chã das Caldeiras. La convivencia con el volcán sigue siendo, para la mayoría, una cuestión de costumbre antes que de cálculo de riesgos.



