Casas cerradas de emigrantes retornados de Estados Unidos y Canadá lastran la oferta de vivienda en Terceira
Casas que solo se abren en verano
En Altares abundan viviendas cerradas de familias emigradas a Estados Unidos o Canadá.
Un patrimonio inmovilizado
Los propietarios mantienen fuerte vínculo sentimental y no contemplan desprenderse de la casa.
Herencias divididas entre varios países
La fragmentación de la propiedad dificulta venderlas o ponerlas en alquiler.
Iniciativas para reactivar estas viviendas
Se plantean incentivos fiscales para animar el alquiler de temporada o larga duración.
El testimonio de quienes se quedan
Vecinos de Altares que residen todo el año en la freguesia describen un paisaje de calles con largas hileras de casas cerradas, especialmente entre octubre y mayo. Algunos residentes lamentan que la falta de actividad en estas viviendas afecta al comercio local, que ve reducida su clientela fuera de la temporada estival. Otros vecinos, sin embargo, entienden el apego de las familias emigradas y no ven con malos ojos que las casas permanezcan cerradas mientras se mantengan en buen estado. La junta de freguesia reconoce que el fenómeno no es nuevo, pero sí que se ha acentuado en los últimos años.
Un patrimonio arquitectónico que se degrada poco a poco
Varias de estas viviendas conservan elementos tradicionales de la arquitectura terceirense, como fachadas de piedra basáltica y balcones de madera, que requieren mantenimiento constante frente a la humedad del clima atlántico. Técnicos municipales advierten de que, sin uso continuado, algunas casas empiezan a mostrar signos de deterioro estructural. La Câmara Municipal de Angra do Heroísmo ha estudiado líneas de ayuda para la conservación de fachadas, aunque no cubren la rehabilitación integral. Arquitectos locales insisten en que buena parte de este patrimonio podría perderse si no se aborda pronto una solución conjunta con las familias propietarias.
Comparación con otras freguesias de la isla
El fenómeno de las casas cerradas por emigración se repite, con distinta intensidad, en otras zonas de Terceira como Doze Ribeiras o Cinco Ribeiras, aunque Altares concentra una de las proporciones más altas de la isla. En São Jorge y en Faial también se documentan casos similares, ligados a las mismas rutas migratorias hacia Nueva Inglaterra. Investigadores de la Universidade dos Açores señalan que este patrón responde a oleadas migratorias de mediados del siglo pasado que aún condicionan la propiedad. La diferencia, apuntan, está en el grado de organización de las asociaciones de emigrados en cada localidad.
Incentivos fiscales, una vía todavía por explorar
Representantes del ayuntamiento estudian bonificaciones en el impuesto municipal sobre inmuebles para quienes pongan estas viviendas en alquiler de larga duración. La propuesta se inspira en medidas similares aplicadas en el continente portugués para movilizar vivienda vacía. Asociaciones de emigrantes terceirenses en Estados Unidos y Canadá se han mostrado receptivas a la idea, siempre que se garantice el control sobre el uso de la vivienda familiar. El ayuntamiento espera presentar una propuesta concreta durante el próximo ejercicio presupuestario.



