Las restricciones del parque natural de Monte Gordo limitan la construcción en el interior de São Nicolau
Un espacio protegido que condiciona el mercado del suelo
Cualquier proyecto en el entorno protegido requiere un estudio de impacto ambiental.
Terrenos más baratos, pero de uso muy limitado
Una parcela colindante con el parque apenas supera los 400.000 CVE.
Sanciones por construcción irregular
Las multas por construcción no autorizada pueden alcanzar los 500.000 CVE.
Presión indirecta sobre el resto del mercado interior
La demanda se desplaza hacia Ribeira Brava y Tarrafal de São Nicolau.
Un macizo de gran valor ecológico
El parque natural de Monte Gordo protege una de las últimas zonas de bosque de laurisilva macaronésica que sobreviven en Cabo Verde, con especies endémicas que no se encuentran en ningún otro lugar del archipiélago. Técnicos medioambientales insisten en que la restricción a la construcción no responde a un capricho administrativo, sino a la necesidad de preservar un ecosistema extremadamente frágil. Organizaciones conservacionistas locales han pedido incluso ampliar el perímetro protegido para incluir zonas de amortiguamiento actualmente fuera de la delimitación oficial.
Propietarios entre la resignación y el reclamo
Varios propietarios de terrenos colindantes con el parque se quejan de que sus fincas han perdido valor de un día para otro sin compensación alguna, mientras que otros aceptan las limitaciones como parte del precio de vivir junto a un espacio natural único. Algunos han optado por reconvertir sus parcelas hacia actividades agrícolas de bajo impacto, como el cultivo de café de altura, permitido bajo determinadas condiciones. La falta de una vía clara de compensación económica sigue siendo motivo de tensión entre vecinos y administración.
El papel de la Direção Nacional do Ambiente
Fuentes de la Direção Nacional do Ambiente subrayan que cualquier excepción a las normas de protección debe pasar por un estudio de impacto ambiental riguroso, y que las sanciones impuestas buscan precisamente evitar que se repitan construcciones irregulares como las detectadas en años anteriores. Se ha reforzado la vigilancia sobre el terreno con recorridos periódicos de guardas forestales, y se estudia digitalizar el registro de parcelas para detectar antes cualquier movimiento de tierras no autorizado.
Ribeira Brava y Tarrafal, principales beneficiados
Mientras el interior de la isla ve limitada su oferta de suelo, Ribeira Brava concentra cada vez más operaciones inmobiliarias gracias a su condición de capital administrativa, y Tarrafal de São Nicolau atrae a quienes buscan proximidad al mar. Agentes locales señalan que esta redistribución de la demanda podría acabar encareciendo también estas dos localidades a medio plazo, sobre todo si el parque natural amplía en el futuro su ámbito de protección.



