Viernes 28 de agosto de 2026 Macaronesia

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Sao Jorge

Ribeira Seca acumula viviendas cerradas de emigrantes mientras la isla busca inquilinos para sus casas vacías

Euroinmobiliaria® · · 2 min de lectura

Ribeira Seca acumula viviendas cerradas de emigrantes mientras la isla busca inquilinos para sus casas vacías
Foto: José Luís Ávila Silveira / Pedro Noronha e Costa / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Casas cerradas, no abandonadas

Viviendas bien mantenidas pero con persianas bajadas casi todo el año, propiedad de emigrantes.

Un parque de vivienda "dormido"

El parque permanece ni ocupado ni disponible para el mercado.

Intentos de movilizar estas viviendas

El apego sentimental pesa más que la rentabilidad de alquilar.

La isla, entre dos realidades

Se piden incentivos fiscales para propietarios emigrados que cedan sus casas.

Una emigración con más de un siglo de historia

São Jorge vivió sucesivas olas de emigración hacia Estados Unidos y Canadá desde finales del siglo XIX, especialmente tras crisis agrícolas que golpearon la isla. Muchas familias que partieron entonces conservaron sus casas en Ribeira Seca como vínculo con la tierra de origen. Generaciones nacidas ya en Norteamérica siguen manteniendo estas propiedades por herencia, aunque su relación con la isla sea cada vez más distante. Este patrón se repite en varias parroquias del interior de la isla.

El contraste con Velas y Calheta

A diferencia de los núcleos urbanos de Velas y Calheta, donde la demanda de vivienda para residir todo el año es más activa, Ribeira Seca mantiene un perfil marcadamente estacional. Las calles se llenan de actividad en verano, cuando muchos emigrantes regresan de vacaciones, y quedan prácticamente vacías el resto del año. Comerciantes locales notan esta diferencia en la facturación entre temporada alta y baja. La parroquia funciona así casi como una segunda residencia colectiva más que como un núcleo de población estable.

Obstáculos legales y prácticos

Movilizar estas viviendas hacia el alquiler no es solo una cuestión de voluntad de los propietarios, sino que también topa con trámites de sucesión pendientes entre varios herederos repartidos por distintos países. Resolver la titularidad de una casa puede llevar años cuando los propietarios están dispersos entre las islas y el extranjero. Gestores inmobiliarios locales señalan que esta complejidad legal frena incluso a quienes sí estarían dispuestos a alquilar. La administración regional estudia simplificar algunos de estos procedimientos.

Miradas desde el Gobierno regional

Responsables del Governo Regional dos Açores han mencionado el caso de Ribeira Seca como ejemplo de un fenómeno que afecta a varias islas del archipiélago con fuerte tradición emigrante. Se estudia articular incentivos específicos para propietarios ausentes que decidan ceder sus viviendas al mercado de alquiler de larga duración. De momento no existe un calendario concreto para estas medidas. Asociaciones de vecinos insisten en que cualquier solución debe respetar el valor sentimental que estas casas tienen para las familias emigradas.