Escasez de vivienda para temporeros agrícolas y trabajadores del turismo rural en Santo Antão
Dos sectores, una misma carencia
El valle del Paúl y las rutas del norte comparten la falta de vivienda asequible para temporeros.
Alojamientos improvisados junto a los campos
Los empleadores agrícolas habilitan cuartos en sus fincas para jornaleros desplazados.
Precios que expulsan a quien no es propietario
Una habitación sencilla ronda entre 10.000 y 15.000 CVE al mes.
Llamadas a una vivienda de temporada regulada
Se piden fórmulas de vivienda temporal regulada para el sector agrícola y turístico.
El Paúl, un valle que no da abasto
El valle del Paúl concentra buena parte de la producción agrícola de Santo Antão, con cultivos de caña de azúcar, café y hortalizas que requieren mano de obra estacional en épocas concretas del año. Los propietarios de las fincas reconocen que la falta de vivienda cercana obliga a muchos jornaleros a desplazarse desde otras localidades de la isla, lo que encarece y complica la contratación. Algunos agricultores han optado por construir pequeños anexos en sus propias parcelas para alojar temporalmente a los trabajadores que vienen de fuera.
El turismo de senderismo añade presión sobre el mismo parque de vivienda
Las rutas de senderismo del norte de la isla, entre ellas las que recorren Ribeira Grande y el propio Paúl, atraen cada año a más visitantes extranjeros, lo que ha generado la necesidad de personal para hostales, restaurantes y guías locales. Este personal compite por el mismo parque de vivienda reducido que ya utilizan los temporeros agrícolas, agravando la escasez en los meses de mayor actividad turística. Los negocios del sector reconocen dificultades para retener trabajadores cualificados cuando no pueden ofrecerles alojamiento estable.
Fórmulas que se estudian para ambos sectores
Representantes de asociaciones agrícolas y turísticas de Santo Antão han empezado a plantear conjuntamente la necesidad de fórmulas de vivienda temporal regulada, que podrían incluir alquileres de temporada con garantías para ambas partes. Se citan como referencia experiencias de vivienda para temporeros aplicadas en otros países agrícolas, adaptadas a la escala y los recursos de la isla. Cualquier solución, coinciden los consultados, requerirá la implicación tanto del municipio como de los propios empresarios del sector.
Un problema que se repite cada año
Pese a que la escasez de vivienda para temporeros es un problema conocido desde hace años en Santo Antão, las soluciones aplicadas hasta ahora han sido puntuales e insuficientes. Los propios trabajadores señalan que la situación se repite temporada tras temporada sin que se aborde de forma estructural. Mientras tanto, agricultores y empresarios turísticos siguen improvisando alojamientos que no siempre cumplen condiciones adecuadas de habitabilidad.



