La Cova, el cráter agrícola de Santo Antão, entre la protección ambiental y la presión para construir
Un cráter convertido en huerta
A más de 1.176 metros, La Cova mantiene cultivo en terrazas dentro de un parque natural.
Primeras solicitudes de construcción turística
Inversores consultan sobre levantar pequeños alojamientos de montaña en los bordes del cráter.
El freno de la normativa ambiental
Cualquier construcción requiere autorización expresa, priorizando el uso agrícola tradicional.
Agricultores, entre la venta y la resistencia
Muchos se resisten a vender suelo que sus familias cultivan desde generaciones.
Un microclima único en la isla
La altitud de La Cova genera un microclima húmedo y fresco que favorece cultivos como la patata, el maíz y diversas hortalizas, en marcado contraste con las zonas más áridas de la costa de Santo Antão. Este microclima, sumado al paisaje del propio cráter, explica tanto el valor agrícola tradicional del lugar como el interés reciente de algunos inversores por su potencial turístico de montaña.
El interés de operadores de turismo rural
Varios operadores turísticos han mostrado interés en desarrollar pequeños alojamientos de estilo rural en los bordes del cráter, aprovechando la creciente demanda de senderismo y turismo de naturaleza en Santo Antão, una de las islas más valoradas por los visitantes que buscan paisajes de montaña. Ninguna de estas propuestas ha recibido aún autorización definitiva por parte de las autoridades competentes en materia ambiental.
La protección del parque natural, primero
La normativa que rige el Parque Natural de Santo Antão prioriza expresamente el uso agrícola tradicional sobre cualquier otro aprovechamiento del suelo, lo que obliga a los promotores interesados a tramitar autorizaciones específicas de difícil concesión. Técnicos del parque han señalado que cualquier construcción autorizada debería mantener una escala reducida y utilizar materiales y volúmenes acordes con el paisaje agrícola existente, evitando alterar la fisonomía del cráter.
Agricultores divididos entre generaciones
Entre los propios agricultores de La Cova existen posturas distintas, las generaciones de más edad tienden a rechazar cualquier venta de tierras cultivadas por sus familias durante décadas, mientras algunos hijos y nietos ven en el turismo una alternativa económica frente a un cultivo cada vez menos rentable. Esta división generacional podría, según observadores locales, determinar el futuro uso del suelo en el cráter a medio plazo.



