La construcción no da abasto para alojar a los propios trabajadores que levantan los hoteles de Sal
La paradoja del sector que no se aloja a sí mismo
Obreros llegados de otras islas y de África occidental carecen de vivienda estable.
Camas compartidas, salarios ajustados
Una cama en habitación compartida ronda los 8.000 CVE mensuales.
Un déficit reconocido por el propio sector empresarial
La falta de vivienda dificulta contratar mano de obra cualificada.
Soluciones improvisadas
Algunas empresas habilitan módulos prefabricados cerca de Espargos.
Un boom hotelero sin planificación habitacional
El crecimiento del sector hotelero en Sal durante la última década no vino acompañado de una planificación específica para alojar a la mano de obra que ese mismo crecimiento demandaba. Los proyectos hoteleros se centraron en la oferta turística, dejando en un segundo plano la vivienda para el personal de obra y de servicio. Consultoras del sector calculan que la isla necesitaría varios miles de plazas adicionales de alojamiento para trabajadores en los próximos años. La falta de previsión, señalan, ha convertido un problema previsible en una urgencia actual.
Trabajadores llegados de lejos
Buena parte de la mano de obra empleada en la construcción de hoteles procede de otras islas de Cabo Verde, así como de países como Senegal, Guinea-Bisáu o Nigeria. Estos trabajadores suelen llegar sin red familiar en Sal, lo que los hace especialmente dependientes de la vivienda que puedan costearse con su salario. Organizaciones de apoyo a migrantes han señalado situaciones de hacinamiento en algunas viviendas alquiladas cerca de Espargos y Santa Maria. La rotación de personal en el sector se explica en parte por estas condiciones de alojamiento.
Un debate empresarial abierto
Asociaciones de hoteleros de Sal reconocen públicamente el problema y admiten que la falta de vivienda dificulta atraer y retener personal cualificado, especialmente en categorías como cocina o mantenimiento. Algunas cadenas han empezado a estudiar fórmulas de colaboración con promotores locales para construir alojamiento específico para empleados. Otras prefieren seguir dependiendo del mercado de alquiler existente, pese a sus limitaciones. El sector coincide en que una solución sostenida requeriría coordinación con las autoridades municipales.
Módulos prefabricados como parche temporal
Los módulos habilitados cerca de Espargos ofrecen una solución rápida pero limitada, con capacidad para un número reducido de trabajadores por instalación. Varias empresas del sector reconocen que se trata de una medida provisional mientras no exista una alternativa habitacional más estable. Trabajadores alojados en estos módulos valoran la cercanía al lugar de trabajo, aunque señalan carencias en servicios comunes. El propio sector admite que esta fórmula no resuelve el problema de fondo de la falta de vivienda asequible en la isla.



