Tejeda vende casas rurales a precio de saldo mientras la costa de Gran Canaria bate récords de precio
Mientras la costa de Gran Canaria encadena máximos históricos de precio de la vivienda, el municipio de Tejeda, en pleno corazón de la isla y a los pies del Roque Nublo, ofrece uno de los contrastes más llamativos del mercado inmobiliario insular: casas tradicionales de piedra y teja a precios muy inferiores a la media, con escasos compradores interesados.
Un municipio que pierde población
Tejeda es, según los datos demográficos municipales, uno de los términos con menor densidad de población de Gran Canaria, una tendencia que se arrastra desde hace décadas por la falta de oportunidades laborales fuera del sector agrícola y el turismo rural. Esa despoblación explica, según fuentes inmobiliarias, que buena parte del parque de vivienda tradicional del municipio permanezca vacío o en estado de abandono progresivo.
Precios que no encuentran comprador
Los portales inmobiliarios sitúan el precio medio de la vivienda en Tejeda muy por debajo del de municipios costeros como Mogán o San Bartolomé de Tirajana, pero incluso a esos precios la rotación de compraventas es baja, limitada en gran medida a segundas residencias de fin de semana o a proyectos de turismo rural.
El turismo rural como salvavidas
Algunas de las viviendas que sí encuentran comprador terminan reconvertidas en casas rurales o alojamientos de turismo de interior, aprovechando el atractivo paisajístico del Parque Rural del Nublo y la creciente demanda de escapadas de senderismo, una actividad que el Ayuntamiento de Tejeda considera clave para frenar el declive demográfico del municipio.
Un desequilibrio que preocupa al Cabildo
El Cabildo de Gran Canaria ha señalado en varias ocasiones el riesgo de que la isla consolide un modelo de doble velocidad, con una costa saturada por la presión inmobiliaria y un interior que pierde población y servicios básicos, y ha planteado incentivos fiscales para atraer nueva residencia a municipios de medianías como Tejeda, Artenara o Valsequillo.



