La dependencia del barco y el avión con Terceira condiciona el mercado inmobiliario de Graciosa
Una isla que depende de otra para casi todo
Graciosa depende del tráfico marítimo y aéreo con Terceira tanto para residentes como para materiales.
El coste de traer materiales desde fuera
Los materiales llegan por barco desde Terceira, añadiendo plazos y costes.
Conexión aérea limitada, mercado limitado
La conexión aérea reducida limita el acceso de potenciales compradores de fuera del archipiélago.
Un factor que pesa en cada operación
Mejorar las conexiones sería una palanca eficaz para dinamizar el mercado.
Una dependencia que viene de lejos
La relación de dependencia de Graciosa respecto a Terceira no es nueva y se extiende mucho más allá del sector inmobiliario, abarcando también el suministro médico especializado o el acceso a determinados servicios administrativos. Esta circunstancia, común a varias islas pequeñas de los Azores, convierte a Terceira en un punto de paso obligado para prácticamente cualquier actividad económica de cierta envergadura en Graciosa. Los promotores locales explican que esta dependencia se traslada de forma directa al coste y al calendario de cualquier obra de construcción.
El sobrecoste de construir en una isla pequeña
Traer materiales de construcción desde Terceira implica asumir costes de transporte marítimo que pueden encarecer sensiblemente el presupuesto final de una vivienda, además de los riesgos de retraso ante el mal tiempo o la falta de disponibilidad de barco. Los constructores consultados calculan que este sobrecoste logístico puede suponer una diferencia significativa frente a construir en islas mejor conectadas del archipiélago, como São Miguel o la propia Terceira. Esta circunstancia limita el número de promotores dispuestos a acometer proyectos de cierta escala en Graciosa.
Promotores que piden más frecuencia de conexiones
Los pocos promotores activos en Graciosa coinciden en señalar la mejora de las conexiones marítimas y aéreas con Terceira como la medida más eficaz para dinamizar el mercado inmobiliario de la isla. Una mayor frecuencia de vuelos facilitaría, según explican, tanto la llegada de compradores potenciales como los desplazamientos de los propios profesionales del sector de la construcción. Mientras esa mejora no llegue, el mercado inmobiliario de Graciosa seguirá moviéndose a un ritmo mucho más lento que el del resto del archipiélago.



