Betancuria impulsa la rehabilitación de la vivienda tradicional majorera en su casco histórico
Betancuria, antigua capital de Fuerteventura y hoy el municipio menos poblado de la isla, concentra uno de los conjuntos de arquitectura tradicional majorera mejor conservados, pero también uno de los parques de vivienda más envejecidos y con mayor riesgo de abandono.
Casas de piedra y cal en riesgo de deterioro
El casco histórico de Betancuria conserva viviendas de piedra volcánica encalada, patios interiores y balcones de madera representativos de la arquitectura tradicional canaria, muchas de ellas deshabitadas o utilizadas solo de forma ocasional, lo que según fuentes municipales acelera su deterioro con el paso del tiempo.
Ayudas a la rehabilitación con criterios patrimoniales
El Ayuntamiento, con apoyo del Cabildo de Fuerteventura y de líneas de ayuda del Gobierno de Canarias, mantiene programas de subvención para la rehabilitación de viviendas en el entorno declarado Bien de Interés Cultural, condicionados al respeto de los materiales y las técnicas constructivas tradicionales, lo que encarece las obras respecto a una reforma convencional.
Interés creciente de compradores foráneos
En los últimos años, señalan fuentes del sector inmobiliario, ha crecido el interés de compradores de fuera de la isla por adquirir y rehabilitar antiguas casas majoreras en Betancuria como segunda residencia, atraídos por el entorno natural del Parque Rural y la tranquilidad del municipio.
Un mercado minúsculo y muy singular
Con un número de operaciones muy reducido cada año, el mercado inmobiliario de Betancuria funciona al margen de las dinámicas del resto de la isla: los precios se fijan más por el valor patrimonial y singular de cada inmueble que por comparables de mercado, lo que dificulta establecer una tendencia clara de precios.
El peso simbólico de haber sido capital de la isla
Betancuria conserva, más allá de su reducida población, un peso simbólico como antigua capital de Fuerteventura, condición que mantuvo hasta el siglo XIX y que explica la concentración de edificios religiosos y civiles de valor histórico en un municipio hoy minúsculo. Fuentes municipales señalan que ese pasado como capital condiciona buena parte de las políticas de protección patrimonial vigentes, que resultan mucho más estrictas que en otros cascos históricos de la isla.
Un municipio que vive del turismo de paso
La mayor parte de la actividad económica de Betancuria depende hoy de los visitantes que recorren el Parque Rural o que se detienen de camino hacia otros puntos de la isla, más que de una población residente que apenas alcanza unos pocos cientos de habitantes. Este perfil de turismo de paso, señalan fuentes del sector, favorece la demanda de segunda residencia rehabilitada, pero no genera presión suficiente para justificar ningún tipo de promoción de vivienda nueva.
Sin promociones nuevas a la vista
A diferencia de otros municipios majoreros, en Betancuria no consta ningún proyecto de vivienda de nueva construcción en tramitación, según fuentes del planeamiento insular, que atribuyen esta situación tanto a las limitaciones patrimoniales como a la escasísima demanda de suelo urbanizable. El mercado, subrayan estas fuentes, seguirá dependiendo casi en exclusiva de la rehabilitación puntual de las viviendas tradicionales ya existentes en el casco histórico.



