El alquiler en Praia roza los 45.000 CVE al mes y deja fuera a media ciudad
El mercado de la vivienda en Praia atraviesa uno de sus momentos más tensos de la última década. La capital de Cabo Verde, que concentra buena parte de la administración pública, la actividad bancaria y universitaria del país, recibe cada año un flujo constante de familias procedentes de otras islas —especialmente de Santiago rural, Fogo y Maio— que buscan trabajo o estudios y presionan un parque de vivienda que no crece al mismo ritmo.
Alquileres que ya no bajan
Según los portales inmobiliarios que operan en el país, el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones en barrios como Plateau, Palmarejo o Achada Santo António se sitúa ya entre los 35.000 y los 45.000 CVE mensuales (entre 317 y 408 euros aproximadamente), una cifra que fuentes del sector inmobiliario describen como "impensable hace cinco años" para una ciudad con salarios medios muy inferiores a los europeos. En zonas periféricas como Achada Grande o Tira Chapéu los precios son algo más contenidos, pero también han subido con fuerza en los últimos dos años.
Quién puede pagar y quién queda fuera
Los que logran acceder a estos precios son sobre todo funcionarios públicos, empleados de ONG internacionales y de la cooperación al desarrollo, además de una parte de la diáspora caboverdiana que invierte en vivienda para alquilar. Quienes quedan fuera son las familias que llegan desde el interior de Santiago o desde otras islas sin ingresos estables, que terminan hacinándose en viviendas compartidas o desplazándose a asentamientos informales en la periferia de la capital, donde según datos del INE de Cabo Verde la irregularidad urbanística sigue siendo alta.
Un suelo urbano que no da más de sí
La geografía de Praia, construida sobre una serie de mesetas ("platôs") separadas por barrancos, limita físicamente la expansión urbana ordenada. Fuentes municipales reconocen que buena parte del crecimiento reciente se ha producido de manera informal, sin planeamiento previo, lo que encarece después la dotación de infraestructuras básicas como agua, saneamiento y accesos. A esto se suma la escasez de suelo público disponible para promoción de vivienda social, un problema que arrastran varias legislaturas municipales.
Medidas en el aire, resultados por ver
El Gobierno central y el Ayuntamiento de Praia han anunciado en los últimos meses planes de vivienda asequible y programas de regularización de barrios periféricos, aunque el sector inmobiliario se muestra escéptico sobre los plazos reales de ejecución. Mientras tanto, promotores privados siguen apostando por vivienda de gama media-alta en Palmarejo y Várzea, orientada a un comprador con ingresos estables, lo que deja sin resolver, de momento, la parte más urgente de la demanda: la de las familias de rentas bajas y medias que siguen llegando a la capital en busca de oportunidades.



