Corralejo, epicentro del alquiler vacacional majorero: rentabilidades altas, vecinos desplazados y una regulación en camino
Corralejo, en el municipio de La Oliva, se ha convertido en el epicentro del alquiler vacacional de Fuerteventura. El antiguo pueblo pesquero del norte de la isla concentra hoy la mayor bolsa de viviendas turísticas majoreras, con miles de plazas anunciadas en las plataformas y una rentabilidad que sigue atrayendo capital de toda Europa, según fuentes del sector.
Rentabilidades que doblan el alquiler tradicional
Los datos que manejan los portales inmobiliarios sitúan la rentabilidad bruta del alquiler vacacional bien gestionado en Corralejo entre el 7% y el 10% anual, prácticamente el doble de lo que ofrece el arrendamiento de larga temporada. Un apartamento de dos dormitorios cerca del casco viejo o de las dunas puede facturar en temporada alta lo que un alquiler residencial ingresa en un trimestre. Esa aritmética explica que una parte creciente de las compraventas del municipio —con fuerte presencia de compradores italianos, británicos y alemanes— tenga como destino directo el mercado turístico.
Vecinos desplazados hacia el interior
La otra cara es la expulsión de los residentes. Trabajadores de la hostelería y familias locales relatan renovaciones no prorrogadas y rentas que, según los portales, han crecido a doble dígito en los últimos años, hasta situar el alquiler de un piso de dos habitaciones por encima de los 1.100 euros mensuales. El resultado es un desplazamiento progresivo hacia núcleos del interior como Lajares, Villaverde o La Oliva casco, e incluso hacia Puerto del Rosario, con el consiguiente aumento de los desplazamientos diarios por carretera.
Una regulación que llega por fases
El marco normativo está en plena transformación. La nueva legislación canaria sobre uso turístico de la vivienda obliga a los ayuntamientos a delimitar en qué zonas y en qué proporción podrá operar el alquiler vacacional, y tanto el Cabildo de Fuerteventura como el Ayuntamiento de La Oliva trabajan en esa zonificación. Fuentes municipales apuntan a que los nuevos desarrollos deberán reservar una mayoría del uso residencial, mientras que las viviendas vacacionales ya inscritas conservarán, en principio, su actividad si cumplen los requisitos.
Un equilibrio difícil
El reto para Corralejo es encontrar un punto de equilibrio entre una actividad que sostiene buena parte de la economía del norte de la isla y la necesidad de que quienes trabajan en ella puedan vivir cerca de su empleo. Los agentes consultados coinciden en que la regulación no reducirá de golpe la oferta turística, pero sí puede frenar su crecimiento y reconducir parte de la inversión hacia la rehabilitación y el alquiler residencial. Mientras tanto, la demanda de plazas vacacionales en el norte majorero sigue batiendo registros temporada tras temporada.



