Cientos de casas de emigrantes caboverdianos en Massachusetts y Rhode Island siguen cerradas en Brava
La herencia de los balleneros
Brava fue la isla con mayor proporción de emigrantes hacia Nueva Inglaterra desde el siglo XIX.
Casas que nadie vende ni habita
Cientos de viviendas permanecen cerradas, en manos de herederos repartidos entre varios estados.
El obstáculo de la copropiedad familiar
La copropiedad indivisa entre primos y sobrinos complica cualquier operación de compraventa.
Un patrimonio que se degrada con el tiempo
Filtraciones y cubiertas dañadas son la norma en buena parte de estas casas.
Una diáspora centenaria con Nueva Inglaterra
La relación entre Brava y Nueva Inglaterra se remonta a la época de los balleneros estadounidenses, que reclutaban tripulación en la isla durante el siglo XIX, dando origen a una de las comunidades caboverdianas más antiguas y numerosas de Estados Unidos. Generaciones posteriores de esa emigración siguieron construyendo o comprando vivienda en Brava, muchas veces pensando en un eventual regreso que en numerosos casos nunca llegó a producirse. Ese vínculo histórico explica hoy la existencia de un parque de vivienda considerable en manos de familias que llevan décadas residiendo fuera de Cabo Verde.
Herencias repartidas entre varios estados
El fallecimiento de los propietarios originales ha dejado muchas de estas viviendas en manos de herederos dispersos entre Massachusetts, Rhode Island y otros estados, lo que complica notablemente cualquier acuerdo sobre su venta o rehabilitación. Notarios locales explican que basta con que uno solo de los copropietarios se oponga o resulte imposible de localizar para bloquear una operación durante años. Esta situación se repite en numerosas propiedades de la isla, convertidas en una suerte de patrimonio congelado por la falta de acuerdo familiar.
Un potencial que hoy se pierde
Agentes inmobiliarios de Brava lamentan que buena parte de este patrimonio, en ocasiones con valor arquitectónico o ubicaciones privilegiadas, se pierda lentamente por falta de mantenimiento mientras las familias resuelven sus diferencias. Algunas voces del sector apuntan a la necesidad de mecanismos legales más ágiles para regularizar la copropiedad indivisa, similares a los aplicados en otros países con fuerte emigración histórica. De resolverse este obstáculo, consideran que la isla podría disponer de un volumen relevante de vivienda adicional sin necesidad de nueva construcción.



