Órzola, el pequeño puerto pesquero que se queda sin casas para sus familias por el tirón turístico hacia La Graciosa
Órzola, en el extremo norte del municipio de Haría, ha sido durante generaciones un pequeño puerto de pescadores, célebre por su marisco y por ser el punto de embarque hacia La Graciosa. Ese mismo papel de puerta de entrada al Parque Natural del Archipiélago Chinijo se ha convertido en las últimas décadas en el motor de una transformación que, según fuentes municipales, está cambiando el perfil residencial del pueblo a marchas forzadas.
De casas de pescadores a alojamiento turístico
Fuentes del sector inmobiliario explican que buena parte de las viviendas tradicionales de Órzola, muchas de ellas antiguas casas de pescadores junto a la calle El Embarcadero, se han reconvertido en alojamiento vacacional para los visitantes que hacen noche antes o después de cruzar a La Graciosa. Esa conversión ha disparado el valor de las pocas viviendas que salen al mercado, muy por encima de lo que puede asumir una familia que viva del oficio tradicional de la pesca.
Vecinos de toda la vida, cada vez más lejos del puerto
Asociaciones de vecinos de Haría señalan que varias familias con raíces en Órzola han terminado instalándose en Haría pueblo o incluso en Arrecife, al no encontrar vivienda a un precio razonable cerca del puerto donde siguen faenando o trabajando. Fuentes municipales reconocen que este desplazamiento amenaza con vaciar de residentes permanentes un núcleo que, paradójicamente, nunca ha recibido tantos visitantes de paso como ahora.
El reto de un pueblo que vive del tránsito hacia La Graciosa
El Ayuntamiento de Haría admite que Órzola concentra un reto singular dentro del municipio: mantener la vida residencial de un puerto pesquero histórico mientras gestiona un flujo turístico creciente que, según fuentes del sector turístico, seguirá al alza en los próximos años a medida que aumenten las conexiones marítimas hacia el archipiélago Chinijo.



