Restaurantes y comercios de Caleta de Sebo no encuentran dónde alojar a su personal de temporada
Cada primavera, cuando se acerca la temporada alta, los negocios de Caleta de Sebo —restaurantes, tiendas de buceo, alquiler de bicicletas— se enfrentan al mismo problema antes incluso de abrir sus puertas: dónde va a dormir el personal que necesitan contratar. En una isla con apenas unas pocas centenas de viviendas, encontrar alojamiento para trabajadores de temporada se ha convertido, según fuentes del sector hostelero, en tan complicado como encontrar clientes.
Compartir cama y turnos
Ante la escasez, es habitual que varios empleados compartan una misma vivienda o incluso una misma habitación en distintos turnos, y que algunos negocios asuman directamente el coste de alojar a su plantilla en la única fórmula disponible: una casa alquilada al propietario de turno a precios que, según los portales inmobiliarios, se han disparado en los últimos años por la escasez de oferta.
Cruzar el charco cada día
Otros trabajadores optan por residir en Órzola o Haría, en Lanzarote, y cruzar a diario en el primer barco de la mañana, lo que alarga sus jornadas y encarece su día a día en billetes de barco. Fuentes del sector reconocen que esa dependencia del transporte marítimo introduce un riesgo añadido: cualquier incidencia meteorológica que suspenda las travesías puede dejar a un negocio sin plantilla de un día para otro.
El resultado, coinciden empresarios y fuentes vecinales, es que la falta de vivienda ya no solo afecta a las familias que quieren instalarse de forma permanente en La Graciosa, sino que empieza a condicionar la propia viabilidad de los negocios que sostienen la economía de la isla.
Negocios que limitan su propia actividad
Ante la imposibilidad de garantizar alojamiento a más personal, varios negocios de Caleta de Sebo optan directamente por reducir su horario de apertura o renunciar a ampliar su oferta durante los meses de mayor afluencia, según reconocen fuentes del sector hostelero. Esta limitación autoimpuesta contrasta con una demanda turística que, lejos de reducirse, sigue creciendo cada temporada, lo que deja a los propios empresarios ante la paradoja de tener más clientes potenciales de los que pueden atender.
Empresarios que piden una solución colectiva
Algunos hosteleros de la isla han planteado, de manera informal, la posibilidad de habilitar de forma conjunta una vivienda o un pequeño edificio destinado exclusivamente a alojar personal de temporada, compartiendo el coste entre varios negocios. Fuentes del sector reconocen que la iniciativa no ha pasado de la fase de conversación, en buena medida porque el propio parque de vivienda disponible para adquirir o alquilar con ese fin es prácticamente inexistente en Caleta de Sebo.
Un problema compartido con otras islas menores del archipiélago
La dificultad para alojar a trabajadores de temporada no es exclusiva de La Graciosa: fuentes del sector turístico señalan situaciones similares, aunque de menor intensidad, en otros núcleos pequeños de Canarias donde la vivienda disponible se destina preferentemente al alquiler turístico. En el caso gracioscero, sin embargo, la combinación de un parque de viviendas mínimo y la ausencia de transporte alternativo al barco agrava el problema hasta convertirlo, según las mismas fuentes, en uno de los más severos de todo el archipiélago.



