Compradores italianos disparan la demanda de villas y apartamentos turísticos en Boa Vista
Una comunidad con arraigo, un mercado en expansión
En torno al 40% de las operaciones de vivienda vacacional cerradas correspondieron a italianos.
Villas con piscina, el producto estrella
Una villa con piscina cuesta unos 55.000.000 CVE, un apartamento turístico unos 14.000.000 CVE.
Un mercado orientado a la inversión
Los propietarios ceden la gestión a empresas locales con rentabilidad superior al 6% anual.
Efecto sobre el mercado local
El apetito inversor extranjero tensiona el acceso a la vivienda para la población caboverdiana.
Una relación que viene de los años del turismo pionero
La presencia italiana en Boa Vista no es reciente: se remonta a las primeras inversiones turísticas de la isla, cuando operadores de la península itálica apostaron por sus playas antes de que otros mercados europeos se fijaran en Cabo Verde. Esa relación temprana explica por qué buena parte de la comunidad extranjera residente habla italiano y mantiene vínculos comerciales directos con ciudades como Milán o Roma. Agencias inmobiliarias locales cuentan incluso con personal bilingüe dedicado exclusivamente a clientes italianos. Este arraigo histórico se ha traducido en una red de contactos que sigue atrayendo nuevas compras.
Sal, la isla vecina, como término de comparación
Los agentes inmobiliarios de Boa Vista suelen comparar su mercado con el de Sal, la otra gran isla turística del archipiélago, donde la presencia de compradores europeos es aún mayor pero más diversificada por nacionalidades. En Boa Vista, en cambio, el peso italiano concentra el mercado de villas de forma más marcada, lo que según algunos analistas locales genera menos diversificación de riesgo. Un enfriamiento de la economía italiana podría notarse en Boa Vista con más intensidad que en Sal. Por ahora, sin embargo, la demanda italiana se mantiene estable año tras año.
Empresas de gestión, piezas clave del negocio
Las empresas locales que gestionan el alquiler vacacional de estas villas se han convertido en un eslabón imprescindible del negocio, encargándose de limpieza, mantenimiento y relación con los huéspedes en nombre de propietarios que residen la mayor parte del año en Italia. Estas compañías cobran comisiones sobre los ingresos por alquiler, a cambio de garantizar una rentabilidad que muchos propietarios no podrían obtener gestionando la vivienda a distancia. El sector ha crecido en paralelo al propio mercado inmobiliario, generando empleo local en labores de mantenimiento y hostelería. Varias de estas gestoras han abierto oficina propia en el aeropuerto de Boa Vista.
El acceso a la vivienda, la cara menos amable
Mientras el mercado de villas vive un momento dulce, trabajadores caboverdianos de la construcción y la hostelería denuncian que los precios del suelo y de la vivienda residencial se han disparado en paralelo, dificultando el acceso a una vivienda propia. Organizaciones locales piden al gobierno medidas que reserven suelo o vivienda asequible para la población residente, al margen del mercado turístico. Las autoridades municipales reconocen la tensión, aunque hasta ahora las medidas anunciadas no han logrado frenar la escalada de precios. El contraste entre el boom de las villas y la dificultad de acceso a la vivienda local se ha convertido en un tema recurrente en la isla.



